Dominar cómo los tiempos verbales se ajustan y relacionan entre sí dentro de una misma oración es esencial para lograr un inglés fluido y preciso. Este principio gramatical regula, por ejemplo, cómo el tiempo de la oración principal influye en el tiempo de las oraciones subordinadas, especialmente en el estilo indirecto. Comprender estas reglas te permitirá construir frases complejas con coherencia y naturalidad.