Las formas no personales del verbo no cambian según quién hace la acción ni según el momento. Son tres: infinitivo, como hablar; gerundio, como hablando; y participio, como hablado. Pueden ir con otros verbos y también funcionar como nombre o como adjetivo.
El gerundio es una forma del verbo que suele terminar en -ando o -iendo, como hablando o comiendo. Se usa para mostrar una acción que está en curso, por ejemplo: estoy estudiando. No cambia con la persona. También puede explicar de qué manera pasa algo: entró sonriendo.
El infinitivo es la forma del verbo que aparece en el diccionario. En español, termina en -ar, -er o -ir, por ejemplo: hablar, comer, vivir. No cambia con la persona ni con el tiempo. Sirve para expresar una acción de forma general y va después de verbos como querer, poder o necesitar.
El participio es una forma del verbo. Se usa con haber para expresar acciones pasadas, como he comido o has vivido. También puede describir un nombre, como en la puerta cerrada. Muchas veces termina en ado o ido, pero hay formas irregulares, como hecho y visto.